La inteligencia artificial forma parte de múltiples tareas cotidianas, pero comprender su funcionamiento y utilizarla de manera responsable sigue siendo uno de los principales desafíos. Con ese objetivo, la Pontificia Universidad Católica de Chile realizó “La Hora de la IA”, una jornada institucional impulsada por Rectoría y la Vicerrectoría de Inteligencia Digital, dirigida especialmente a profesionales y administrativos de la Universidad.
Esta actividad combinó un espacio de charlas magistrales que invitaron a reflexionar sobre el impacto de la inteligencia artificial y talleres prácticos para aprender a integrar estas herramientas en el trabajo diario. En este contexto, Rodrigo Toro, académico del Departamento de Ciencia de la Computación UC, fue uno de los expositores de la charla “¿De qué hablamos cuando hablamos de Inteligencia Artificial?”, donde explicó de manera cercana tanto el potencial como las limitaciones de estas tecnologías.
Durante su presentación, Rodrigo Toro, compartió una experiencia personal para ejemplificar cómo la IA puede transformar procesos que tradicionalmente requieren semanas de trabajo. El académico contó cómo utilizó una herramienta de inteligencia artificial para analizar cerca de 150 respuestas abiertas de una encuesta realizada a docentes, identificando automáticamente los principales hallazgos, generando visualizaciones e incluso construyendo una página web interactiva para revisar cada comentario.
“Si yo hubiera tenido que hacer todo esto, solo leer las respuestas, crear los hallazgos, crear la página web y los gráficos, hubieran sido semanas. Lo que tuve que hacer fue revisar que todo estuviera correcto. Eso fue mucho menos tiempo y el tiempo que me dio la inteligencia artificial lo pude dedicar a las cosas que realmente importan”, explicó.
Sin embargo, el académico enfatizó que el uso de estas herramientas requiere mantener una mirada crítica. “Yo soy escéptico. Sé que estos modelos tienen tendencia a alucinar o a “chamullar”. Todos esos hallazgos pueden ser incorrectos, por lo que siempre debemos revisar la información antes de utilizarla”, señaló.
A partir de ese ejemplo, Toro explicó de manera sencilla cómo funcionan las redes neuronales, el aprendizaje a partir de grandes volúmenes de datos y por qué los modelos de inteligencia artificial pueden cometer errores o reproducir sesgos presentes en la información con la que fueron entrenados.
Entre los casos expuestos, mostró cómo un sistema de conducción autónoma puede interpretar incorrectamente una carrera de caballos como un camión, o cómo algunos modelos pueden reproducir sesgos al generar imágenes o responder consultas, evidenciando que la IA suele funcionar muy bien en situaciones similares a aquellas con las que fue entrenada, pero puede fallar frente a escenarios poco comunes.
Como mensaje final, el académico destacó que la inteligencia artificial representa una oportunidad para aumentar la productividad, siempre que sea utilizada de manera informada y responsable. “La inteligencia artificial es un gran aliado, pero tenemos que revisar con cuidado las respuestas que nos entrega”, concluyó.
Por su parte, la académica del Instituto de Ética Aplicada, Gabriela Arriagada, abordó la inteligencia artificial desde una perspectiva sociotécnica, invitando a reflexionar sobre el rol que estas herramientas tienen en la sociedad y la responsabilidad de quienes las utilizan. En su presentación, señaló que el desafío no es rechazar la IA, sino comprender sus alcances, los límites que deben establecerse y las consecuencias que puede tener su uso en ámbitos como la creación de contenido, la privacidad o la toma de decisiones
“No significa que la inteligencia artificial nos lleva por un mal camino, significa que tenemos que ser capaces de contextualizarla para entender cuáles son esos límites que nosotros vamos a poner”, afirmó la académica.
Además de Rodrigo Toro y Gabriela Arriagada, la charla magistral contó con la participación de Abel Wajnerman, académico del Instituto de Ética Aplicada, junto a Juan Sebastián Gómez, subdirector de IA Aplicada de la Vicerrectoría de Inteligencia Digital, quienes abordaron las oportunidades y desafíos que implica la incorporación de la inteligencia artificial en la Universidad.
Tras el bloque de reflexión, las y los asistentes participaron en talleres prácticos enfocados en el uso de herramientas de IA para apoyar tareas como la comunicación, el análisis de información y la gestión documental, reforzando el propósito de la jornada de acercar estas tecnologías al quehacer cotidiano de la comunidad UC.








