Jorge Baier fue entrevistado en el ramo “Inteligencia Artificial: Ciencia y Sociedad”

Jorge Baier es Director de Educación de la Escuela de Ingeniería UC y Profesor Asociado del Departamento de Ciencia de la Computación UC y fue invitado el pasado 20 de agosto al ramo “Inteligencia Artificial: Ciencia y Sociedad”, en donde respondió preguntas que fueron propuestas por los mismos estudiantes del ramo dirigido por Jocelyn Dunstan y Rodrigo Toro.

Las preguntas que generaron las y los estudiantes fueron clasificadas en diferentes temáticas, en donde las que tuvieron más relevancia fueron “educación y aprendizaje” y “vínculos y afectos”.

Antes de comenzar la entrevista, Jorge Baier contó un poco de su historia, en donde reveló que estuvo interesado en los computadores desde los diez años, en la década de los 80, en donde señala “yo juraba que los computadores hablaban y respondían preguntas… lo que no podía estar más lejos de la verdad en esa época”. Su carrera académica se desarrolló durante años en un área muy técnica de la inteligencia artificial, centrada en el diseño y prueba experimental de algoritmos.

Sin embargo, confesó que llegó un punto en que ese trabajo dejó de motivarlo, paso por una época difícil que lo llevó a estudiar psicología por su cuenta y, tiempo después, a integrarse como director de Educación en la Escuela de Ingeniería, invitado por quien entonces era decano y hoy es rector de la universidad. Ese cargo, fue el puente que le permitió acercarse a la docencia y a la psicología sin tener que renunciar por completo a su formación como ingeniero.

Durante esta actividad el académico Rodrigo Toro le preguntó a Jorge Baier por el ejemplo más llamativo de uso indebido de IA por parte de un estudiante, en donde Baier compartió dos anécdotas de su curso de formación general sobre bienestar. “En una, un estudiante entregó una respuesta que incluía, sin querer, el propio texto generado por el chatbot “ahora te ayudo a escribir algo en un tono más natural”. En otra, un alumno respondió literalmente “como soy un asistente virtual, no te puedo decir cómo es que yo me sentiría”. Ambos episodios, dijo que muestran cómo la confianza en estas herramientas puede llevar a errores evidentes cuando no se revisa lo que se entrega.

Luego de eso, surgió una nueva pregunta y esta era si el feedback de un ayudante vale lo mismo que el de un profesor “si al final la nota es la misma”, en donde Jorge Baier en primera instancia aclaró que sus respuestas eran opiniones personales, no evidencia científica, pero sostuvo que si una máquina corrige con menos errores que una persona, él no tendría problema en que los trabajos escritos fueran evaluados por IA. El punto, planteó, es otro: “¿puede una máquina reemplazar la interacción humana en el aula?”

Ahí fue cuando el académico introdujo su primera idea central y es que “los seres humanos nos inspiramos de seres humanos“. Lo que ejemplificó con la música y el deporte: “nadie iría con entusiasmo a un concierto tocado por robots o a ver una carrera de autos autónomos, porque la admiración surge de ver a otra persona lograr algo que a uno le cuesta”. Trasladado a la sala de clases, planteó que muchos estudiantes eligieron su carrera porque un profesor los inspiró con el ejemplo, algo que a su juicio, una máquina no puede replicar.

Sobre cómo detectar el uso no declarado de IA en trabajos, relató una estrategia que usa desde hace años y esta es citar a los estudiantes sospechosos, ahí les muestra su propia tarea con una línea borrada y les pide que la reconstruyan. Si no son capaces de deducir lo que escribieron, para él no hay más prueba necesaria.

La segunda mitad de la conversación abordó preguntas sobre salud mental, por ejemplo si es válido recurrir a un chatbot en momentos de sufrimiento, o si importa que quien responda sea una persona real. Jorge Baier propuso un experimento mental que consistía en imaginar a alguien que se convierte en psicólogo leyendo absolutamente todos los libros y transcripciones de sesiones de psicología disponibles, sin haber tenido nunca un mentor. “¿Se irían ustedes a atender con un psicólogo que se formó así?”, preguntó abiertamente.

Ahí habló del concepto de “maestro”, una persona que, mediante pocas interacciones, genera una admiración tan grande que uno le cree y confía en su criterio. “Un maestro no solo transmite información, sino una forma de enfocarla”. La IA, dijo que, “es parecida a ese psicólogo que se leyó todo, pero nunca tuvo un maestro que le enseñara a discriminar entre buena y mala información”, un problema que se agrava si el modelo fue entrenado, por ejemplo, con foros como Reddit, donde circulan consejos peligrosos.

Para finalizar esta entrevista el profesor fue consultado, a través de una plataforma de preguntas realizadas por los estudiantes, sobre el riesgo de que un familiar con ceguera desarrolle dependencia de un asistente tipo Alexa, en donde el académico Jorge Baier trasladó la reflexión a un plano más general, cuando el uso de estas herramientas deja de ser una decisión consciente y se vuelve un impulso “como revisar el celular apenas vibra”, es momento de preguntarse si la balanza se está inclinando hacia un lado que ya no ayuda:“Hay que pensar en qué momento la balanza se va para un lado que ya no te está ayudando. Te ayudó mucho en algo, pero te está desayudando en muchas otras cosas”, expresó.

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